
Pierde tu tiempo. No compres. No trabajes. No hagas cosas en beneficio de la sociedad, ni de la economía ni de la política. No consumas. No produzcas. Tu único privilegio es perder tu tiempo. No tengas aficiones que llenen tu tiempo libre. Desperdícialo a tus anchas. La última revolución no consiste en negarnos a tener un trabajo productivo, sino también un ocio productivo. Contempla. El viento mece la hierba.
Y por supuesto nunca compres una cerveza como esta.
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